lunes, 18 de febrero de 2019

Una educación para el siglo XXI



Deyanira Sequeira
18 de febrero del 2019.

Escuchamos el programa de RTN noticias hoy en la mañana, con la participación de Greivin Hernández, del Ministerio de Trabajo,  y un grupo de participantes del INEC, la empresa privada y los sindicatos. El tema fue los efectos que tuvo la larga huelga del 2018 en la generación de empleo. Destaco aquí un aspecto de sumo interés: el mayor desempleo se da en personas jóvenes que no han completado sus estudios secundarios o primarios, y que no tienen las competencias que requiere el mercado para su empleabilidad.
Tomo el tema de las habilidades que requieren las empresas del siglo XXI y cómo hacer para integrarlas al currículo en las escuelas, y hago referencia al reconocido informe Brookings [1]
Nuestra escuela había enfatizado tres habilidades básicas: lectura, escritura y aritmética. Ahora eso no es suficiente: “los estudiantes necesitan pensar críticamente, comunicarse de manera efectiva, colaborar con compañeros diversos, resolver problemas complejos, adoptar una mentalidad global y comprometerse con las tecnologías de la información y las comunicaciones, entre otros”[2]
El problema es global, no sólo nuestro MEP reconoce que el gasto en educación no se corresponde con los resultados. Esto  ha dado lugar a múltiples iniciativas en torno a qué tipo de habilidades necesitan nuestros estudiantes. Los estudios se reflejan en objetivos como el de Desarrollo Sostenible 4 y la agenda de Educación 2030, incluida la Meta 4.7, que compromete a los países a garantizar que los alumnos adquieran conocimientos y habilidades en áreas como desarrollo sostenible, derechos humanos, igualdad de género, ciudadanía global y otros[3].
Precisamente partiendo de esa preocupación, hemos desarrollado un curso en línea (MOOC) que muestre a bibliotecarios y educadores (pero no solo a ellos) que las herramientas TIC pueden apoyar el currículo para mejorar las formas de “pensar, aprender, trabajar y vivir en el mundo. Las habilidades incluyen pensamiento crítico / razonamiento, creatividad / pensamiento creativo, resolución de problemas, metacognición, colaboración, comunicación y ciudadanía global. "Las habilidades del siglo XXI también incluyen alfabetizaciones tales como alfabetización de lectura, alfabetización de escritura, alfabetización informacional, TIC [tecnologías de la información y la comunicación], alfabetización digital, y pueden describirse ampliamente como dominios de aprendizaje"[4].
Nuestro curso puede verse en
ALFIN/APPS Contenido módulos mar 2018 http://bit.ly/2t360jb
Indice analítico de 250 aplicaciones móviles | http://bit.ly/2GTDqX7
Módulo 6 : Usando Google en el aula para desarrollar el pensamiento crítico http://bit.ly/2FAzSof


[1] Education system alignment for 21st century skills https://brook.gs/2GOTCsv
[2] Ramya Vivekanandan. Integrating 21st century skills into education systems: From rhetoric to reality https://brook.gs/2GPC7bF (consultado el 18 feb.2019)

[3] Id

[4] Id

martes, 19 de junio de 2018

Religión autoritaria vs una humanista




AUTORITARIA
HUMANISTA
suponen el reconocimiento de un poder superior e invisible
El factor detonante no es el temor y el sometimiento sino la aspiración a la plena autorrealización
a este poder, por causa del dominio que ejerce, se le debe obediencia y veneración. Aquí es donde reside lo autoritario, en que se trata de un deber.

En las religiones humanistas el ser humano desarrolla su razón, la confianza en sí mismo, el amor a sí mismo y a los demás.
miedo por ello, es frente a todo lo que se percibe y se siente como búsqueda y diálogo preferir la seguridad que da la autoridad y el orden, típico pensamiento autoritario
Se siente un ser un ser simbiótico y solidario con todos y con todo
la razón para tener que obedecer, reverenciar y venerar a Dios no reside en sus cualidades morales, en el amor o en la justicia, sino en el dominio, esto es, en el poder que se le concede sobre el ser humano
La experiencia religiosa de este tipo de religión es la experiencia de la unidad con el Todo
Dominio que significa sometimiento y, que si el ser humano no lo acepta así, comete un pecado.
Su finalidad es el desarrollo pleno del ser humano, no la impotencia, y su virtud más grande consiste en su plena realización, no en la obediencia
El factor detonante de lo autoritario es el poder y el temor, no el amor y la confianza.

Y el estado prevaleciente es la alegría, no el sentimiento de culpa y pecado, como en las religiones autoritarias.

Neopentecostales

1)    un Dios pensado sobre todo en términos de poder, y poder absoluto,
2)    un ser humano sin valores positivos, todo él pecado,
3)    apuntan a una religión autoritaria y la configuran como tal.


El diputado Jonathan Prendas tiene miedo a lo que él califica de “excesivamente humanista“ en el protocolo para la prevención al suicidio en los niños y jóvenes y la atención que merece
Por ‘humanista’ sin duda él entiende poner al ser humano en el centro, con su autonomía y la confianza que hay que tener en él.
Echa de menos el reconocimiento de un poder exterior y superior al ser humano, de la religión y de un entorno familiar y social culpabilizador y amenazante, es decir, autoritario

De ahí el miedo a todo los que considera humanista, miedo que comparte con toda la bancada de su partido, el Partido de Restauración Nacional.
Es la religión y moral autoritaria que con gusto, si pudieran, impondrían como un supuesto gran bien a todos. Orden y autoridad por encima y antes de la libertad y de la realización del ser humano.